Renée Slegers rompe el silencio tras el duro empate del Arsenal en la UEFA Champions League

Las Gunners atraviesan un momento crítico: tras el empate en Champions y su ausencia ante la prensa, la entrenadora habló con los medios con mucha autocrítica.

Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto de portada: Arsenal.

El Arsenal atraviesa horas de turbulencia futbolística y anímica. Lo que debía ser una noche continental de autoridad en el Stade Jean Bouin de la capital francesa terminó convirtiéndose en el reflejo de un inicio de temporada alarmante para la institución londinense. El agónico empate 2-2 frente al Paris FC por la UEFA Women’s Champions League (UWCL), marcado por un error sobre el cierre del encuentro, no solo expuso las falencias estructurales del equipo, sino que desencadenó un momento emocional que llevó a la entrenadora Renée Slegers a ausentarse de la habitual rueda de prensa posterior al partido.

La palabra de Slegers: Emociones al límite y respaldo directivo

La tensión en el seno del conjunto ‘Gunner’ es palpable. Slegers, en el ojo de la tormenta por los recientes resultados, decidió priorizar el estado mental de su vestuario antes que enfrentar los micrófonos de los medios en Francia. Al referirse posteriormente a su no comparecencia y al complejo presente deportivo, la estratega asumió la responsabilidad, detalló sus motivos y remarcó el aval institucional con absoluta franqueza:

«Todos (en el club) piensan que es un momento difícil y que esto no es algo que queramos para el equipo, pero siento el apoyo de la directiva. Creo en el potencial que tenemos y ahora estamos en este camino. Ha habido obstáculos y, si ese es el camino, tendremos que asumirlo y recorrerlo juntas. Podemos salir adelante.»

Sobre el clima de máxima tensión vivido tras el pitazo final, la técnica detalló:

«En ese momento después del partido, sentí mucha emoción porque me preocupo mucho por ellas, pero lo controlé bastante rápido y tomé la decisión de quedarme con el equipo inmediatamente después del partido. Quiero ser buena para el equipo, quiero ser una buena líder, quiero ser estratégicamente buena para ellas y sacar lo mejor que tienen. Ahí es donde siento la mayor parte de la presión.»

Finalmente, cerró su intervención apelando a la rebeldía del plantel para revertir la situación:

«Todas están sintiendo fuertes emociones en este momento y le dije al equipo que estaba enojada. Estoy realmente enojada, así que trataremos de usar las emociones que estamos sintiendo y dejar que nos impulsen hacia adelante».

De la brillantez ofensiva al colapso defensivo

El duelo disputado el pasado 30 de septiembre evidenció dos caras diametralmente opuestas del Arsenal. En la primera mitad, el equipo exhibió su versión más fluida. A los 41 minutos, Alessia Russo inauguró su cuenta goleadora de la temporada haciéndose un espacio para clavar un gran disparo al palo largo desde la frontal del área. La ventaja se amplió a los 50 minutos cuando Georgia Stanway, el flamante fichaje estival proveniente del Bayern de Múnich, anotó su primer tanto con la camiseta del Arsenal empujando en el área pequeña un preciso centro de la lateral Emily Fox.

Sin embargo, con dos goles a favor, el equipo inglés cedió la iniciativa y dejó enormes espacios a la espalda. El Paris FC, que ajustó su esquema en el descanso introduciendo a Hillary Diaz y Maeline Mendy, no perdonó. A los 72′, Russo perdió el balón en fase ofensiva, Evelyne Viens filtró un pase a la izquierda para Clara Mateo y, aprovechando el hueco dejado por una Leah Williamson arrastrada en la marca, Mateo eludió a la guardameta española Misa Rodríguez para definir a puerta vacía.

La propia Russo fue contundente sobre esta desconexión colectiva: «Les dejamos meterse en el partido mucho antes de ese momento, en la segunda parte».

Ese «momento» decisivo ocurrió en el minuto 87. Tras un saque de puerta, Misa Rodríguez tocó en corto para Williamson. La capitana de Inglaterra, asumiendo que el juego no se había reanudado, recogió la pelota con las manos para reacomodarla. La árbitra Iuliana Demetrescu interpretó que el balón ya estaba en juego y pitó el insólito penal por mano, el cual fue ejecutado a la base del poste por la ingresada Mendy para el 2-2 definitivo.

Ante la ausencia de Slegers, el segundo entrenador Aaron D’Antino asumió la vocería e hizo su descargo táctico cuestionando el cobro, pero asumiendo la culpa del riesgo innecesario: «desde nuestro punto de vista, eso no es [penalti]», indicó, para luego sentenciar: «Si nos centramos en lo que podemos controlar, se trata simplemente de pasarle el balón a Leah. No podemos ponernos en esa situación desde el principio».

Un arranque de temporada dificil y el imperioso desafío en el Emirates

Este accidentado empate se inscribe en un bajón de rendimiento generalizado. En la Women’s Super League (WSL), el Arsenal acumula apenas una victoria en cuatro presentaciones, sufriendo una durísima derrota por 3-0 ante el Brighton y un agónico empate concedido frente al Manchester United en el tiempo añadido. Portales como Yahoo Sports destacan las serias dificultades del equipo para marcar, mientras que ESPN califica a la plantilla directamente como un conjunto «en baja forma».

El certamen europeo tampoco ha traído la paz deseada. Si bien el Arsenal lidera temporalmente con cuatro puntos en dos fechas de la fase de liga (el Paris FC suma uno), su debut victorioso ante el HB Køge también requirió de un angustioso penal tardío convertido por Mariona Caldentey.

En París, ni siquiera los ingresos tácticos de Slegers —quien mandó al campo a Olivia Smith, Smilla Holmberg, Frida Maanum, Stina Blackstenius y Caitlin Foord— lograron sostener la victoria. Ahora, sin margen para más lamentos, el equipo se prepara para volver a casa. El próximo sábado 10 de octubre, el imponente Emirates Stadium albergará el choque ante el Leeds United, un partido vital donde el Arsenal estará obligado a transformar el enojo en fútbol para salvar su incipiente temporada.

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