Con anotaciones de Vinhas, Diz y cuatro tantos de Paz, las juveniles superaron con categoría su segunda presentación continental.
Por Tomás Rouge (@tomas.rouge_ok) / Foto de portada: AFA.
El combinado nacional juvenil albiceleste ha redactado, con letras doradas, el capítulo más espectacular de su trayectoria. En el majestuoso césped del Arena Katowice de Polonia, la Selección Argentina Femenina Sub-20 transformó la adversidad en una obra de arte futbolística al aplastar por 8-0 a su par de Benín. Este hito, correspondiente a la 2° jornada del Grupo A de la Copa Mundial Femenina de la categoría, no solo resucita las esperanzas sudamericanas de clasificar a los octavos de final, sino que marca un antes y un después en los registros históricos de la Asociación del Fútbol Argentino. Tras el doloroso tropiezo inicial frente a las anfitrionas, el conjunto dirigido por Christian Meloni demostró un carácter indomable, cimentado en el sacrificio de un grupo de jugadoras acostumbradas a luchar contra la corriente.
La catarsis del fútbol femenino: Un triunfo desde el alma
Para comprender la magnitud de esta victoria, es imperativo mirar más allá de la pizarra táctica. El fútbol femenino en Argentina se ha construido históricamente a base de puro pulmón, superando barreras estructurales y prejuicios. Como suele decirse en el entorno del plantel, estas jugadoras aprendieron a «ganar mucho antes de llegar acá, entrenando cuando nadie miraba». Ese espíritu amateur en el esfuerzo, pero absolutamente profesional en la ejecución, quedó plasmado en el llanto desconsolado de las protagonistas al finalizar el encuentro.
Venir de sufrir un duro 0-3 ante Polonia había dejado al equipo al borde del precipicio anímico. Sin embargo, la resiliencia afloró de manera brutal. El caso más paradigmático fue el de Annika Paz. La delantera del Inter de Milán, de apenas 17 años, arrastraba la inmensa pesadumbre de haber marcado un gol en contra en el fatídico debut. Su redención ante Benín, coronada con lágrimas de emoción al recibir el premio MVP de la FIFA, representa el corazón de este equipo: caerse y levantarse con el cuádruple de fuerza.
Una sinfonía en el primer tiempo: Dominio aéreo y efectividad
Con la urgencia de sumar de a tres, Argentina saltó al campo de juego con el cuchillo entre los dientes. Apenas a los seis minutos, la mediocampista Camila Ochoa generó la primera advertencia mediante un tiro libre que Agustina Maldonado casi conecta por el segundo palo. La recompensa a esa asfixia inicial no tardó en llegar. Sobre el cuarto de hora, la pelota parada rindió sus frutos: un córner ejecutado magistralmente encontró la soberbia elevación de la defensora Julia Vinhas, quien anticipó a la guardameta Larissa Saizonou para clavar un testarazo inatajable y quebrar el cerrojo africano.
El dominio territorial se tradujo rápidamente en contundencia. A los 32 minutos, la presión alta surtió efecto cuando Mercedes Diz capitalizó un error garrafal de la arquera rival en una salida corta. La delantera de River Plate se deshizo de su marca con una finta exquisita y desenfundó un zurdazo furibundo desde fuera del área para el 2-0. Ya en el tiempo de descuento de la primera mitad (45+1′), una conexión letal por la banda derecha derivó en un centro medido de Ochoa para que Annika Paz, con un cabezazo de pique al suelo junto al poste derecho, decretara el 3-0 parcial antes del descanso.
Ráfaga letal, voracidad y el ‘póker’ histórico de Paz
Lejos de conformarse, el segundo tiempo exhibió la versión más arrolladora del equipo nacional. A los dos minutos de la reanudación, Mercedes Diz volvió a exhibir su velocidad de élite: rompió la línea defensiva, anticipó la salida de Saizonou y, con una media vuelta colmada de jerarquía, firmó el 4-0 y su doblete personal.
A partir de allí, el partido se convirtió en el ‘Show de Annika Paz’. A los 14 minutos, la jueza estadounidense Alyssa Pennington sancionó la pena máxima por una mano en el área. Paz asumió la responsabilidad y, demostrando una fortaleza mental inquebrantable tras el penal atajado por la arquera, capturó su propio rebote para anotar el quinto gol. Apenas cinco minutos después (19′), un disparo de Dolores Delgado se desvió providencialmente en la delantera ‘Neroazzurra’, descolocando a la portera para el 6-0. La voracidad de Paz no se detuvo, y a los 21 minutos estampó su cuarto grito de la noche (el séptimo del equipo) capitalizando un nuevo rebote en el área chica tras otra intervención de Saizonou ante Delgado.
El broche de platino llegó desde el banco de suplentes. A los 35 minutos del complemento, Julieta Aguilar, aportando frescura al frente de ataque, picó al vacío tras un pase filtrado y resolvió el mano a mano con una definición cruzada al segundo palo, sentenciando el 8-0 definitivo.
Radiografía de una exhibición: Las claves tácticas de Meloni
El abrumador resultado no fue producto del azar, sino de una estructura táctica impecable diseñada por el cuerpo técnico para corregir las falencias del debut y explotar cada debilidad beninesa:
- Amplitud, profundidad y desborde por bandas: El equipo ensanchó el terreno de manera inteligente. Las proyecciones constantes de Camila ‘Kishi’ Ochoa y Violeta Álvarez estiraron a la zaga africana, permitiendo una ocupación de espacios perfecta en el último tercio y el abastecimiento de centros letales.
- Contundencia y superioridad en el juego aéreo: La pelota parada fue un arma de destrucción masiva. El gol tempranero de Vinhas desarticuló el plan defensivo rival, evidenciando una notable superioridad física y técnica dentro de ambas áreas.
- La letal conexión de la doble punta: El corazón ofensivo fue imparable. Por un lado, la velocidad y ruptura al espacio de Mercedes Diz fueron un veneno constante. Por el otro, el poder de fuego y posicionamiento de Annika Paz, quien dio una clase magistral de ubicación cazando rebotes incansablemente.
- Presión alta y ambición sin freno: El aspecto más valorable fue el hambre competitivo. Argentina rotó el banco y mantuvo una presión asfixiante durante los 90 minutos, forzando pérdidas en la salida rival y demostrando que entendían la vital importancia de la diferencia de goles para la clasificación.
Los números de la hazaña: Un récord para todos los tiempos
La magnitud de este triunfo trasciende la Copa del Mundo actual y se instala en el pináculo de la historia de la AFA. Este 8-0 constituye la mayor goleada de cualquier Selección Argentina (masculina o femenina, en cualquier categoría) en torneos mundiales oficiales de la FIFA. El registro pulverizó marcas míticas como el 7-1 de la Sub-20 masculina ante Egipto en 2001, y los 6-0 de la Mayor masculina frente a Perú (1978) y Serbia y Montenegro (2006).
A nivel global, el resultado se incrustó como la octava mayor diferencia de gol en la historia de los Mundiales Femeninos Sub-20 y el noveno encuentro con más anotaciones. En el plano individual, Annika Paz ingresó a una mesa chica de leyendas. Con su descomunal ‘póker’ —incluyendo un triplete en seis minutos—, igualó a estrellas como Asisat Oshoala, Stina Blackstenius y Liana Joseph, quedando únicamente por detrás de Christine Sinclair y Kim Un-Hwa, quienes poseen el récord absoluto de cinco tantos en un solo partido de este certamen.
Voces del vestuario y el horizonte azteca
El abrumador nivel mostrado fue, en gran medida, una respuesta a la severa autocrítica realizada días atrás. Previo a este choque, la capitana Agustina Maldonado, brújula del mediocampo, había sido tajante: «Cuando generas ocasiones, tienes que aprovecharlas, porque si no lo haces, así es como te castigan a este nivel». Por su parte, el entrenador Christian Meloni sentía que los goles polacos «pertenecían a otro partido» y exigía «mejorar nuestra definición». Sus dirigidas acataron la premisa con una eficacia destructiva.
Ahora, el combinado nacional depende de sí mismo. El próximo viernes 11 de septiembre, a las 13:00 horas de Argentina (11:00 horas de Colombia), la Albiceleste se jugará el pase a octavos frente a México, escuadra que superó a Benín y empató con las aztecas. Todos los encuentros continuarán con transmisión oficial en vivo a través de la TV Pública y DSports. Una victoria depositará a estas heroínas juveniles directamente en la fase eliminatoria.
Ficha Técnica del Partido
Argentina (8): Priscila Siben; Alma Velasco, Sofía Quiroga, Julia Vinhas Robledo, Carolina Ceniza, Camila Ochoa (reemplazada a los 11′ ST), Agustina Maldonado, Julieta Martínez, Mercedes Diz, Violeta Álvarez y Annika Paz. DT: Christian Meloni.
Benín (0): Larissa Saizonou; Jocelyne Tetchri, Nailatou Sadikou, Estelle Vidinhouede, Assanatou Alassane, Hermionne Lokossou, Yasminath Djibril, Mistourath Seibou, Hosane Soukou, Romaine Gandonou y Germaine Honfo. DT: Ouzerou Abdoulaye.
Goles: 15′ PT Julia Vinhas (ARG), 32′ PT Mercedes Diz (ARG), 45+1′ PT Annika Paz (ARG), 2′ ST Mercedes Diz (ARG), 14′ ST Annika Paz (ARG), 19′ ST Annika Paz (ARG), 21′ ST Annika Paz (ARG), 35′ ST Julieta Aguilar (ARG). Estadio: Arena Katowice (Polonia). Árbitra: Alyssa Pennington (Estados Unidos).

